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Abián Montesdeoca Melián
Pediatra de Atención Primaria. Equipo de Intervención Domiciliaria para COVID-19 de la Gerencia de Atención Primaria de Gran Canaria. Junio de 2021


Introducción

Desde los primeros meses del año 2020 asistimos a un desafío sanitario que ha impactado cruelmente en todos los aspectos de nuestras vidas. El nuevo coronavirus surgido en Wuhan, China, denominado SARS-CoV-2, se ha expandido por todo el planeta, poniendo a prueba a los servicios sanitarios de los distintos países. Canarias no ha sido una excepción y, si bien de forma global la pandemia nos ha golpeado menos que al resto del país, los fallecimientos a día de hoy se cuentan por centenares en nuestro territorio. La estrategia de salud pública para combatir este mal ha sido cambiante, lo cual se traduce en deficiencias en la detección de casos (especialmente durante la primera onda pandémica), pero es de reconocer el inmenso esfuerzo de toda la sociedad y en particular del personal sanitario en la lucha contra este patógeno. La vacunación es, de nuevo, el instrumento que ha cambiado el escenario, pues con su efectividad en la prevención de la infección ha demostrado su poder para controlar una enfermedad transmisible en un tiempo récord. A día de hoy es bien conocido el menor impacto que tiene esta enfermedad en la población pediátrica, tanto en términos de morbilidad como de mortalidad o capacidad de transmisión, pero la posibilidad de aparición de formas graves (en forma de síndrome inflamatorio multisistémico) y la probabilidad de que surjan cambios en la epidemiología con la irrupción de nuevas variantes del virus, hace que los pediatras nos hayamos mantenido y nos mantengamos aún, alerta.

Aunque se comentarán cifras de todas las islas, haremos especial mención a la evolución de la pandemia entre los niños y niñas de Gran Canaria, gracias a los datos facilitados por los equipos centrales de la Gerencia de Atención Primaria del Área de Salud de Gran Canaria (GAPGC). La estratificación por cohortes de edad empleadas en el contaje de casos por parte de Salud Pública impiden homogenizar y analizar la información en la población pediátrica en la totalidad de Canarias (entendiendo “edad pediátrica” como aquella inferior a 15 años).

Evolución de la pandemia en Canarias

Como cabía esperar, el primer caso detectado en Canarias (que también fue el primero descrito en España) fue importado. Un turista alemán, de vacaciones en La Gomera, daba positivo en la PCR realizada el día 31 de enero. Casi un mes después, con origen también en un turista, se vivió un brote de SARS-CoV-2 en un hotel del sur de Tenerife. El día 5 de marzo, una ciudadana italiana se convertía en el primer caso diagnosticado en Gran Canaria. El 11 de marzo la OMS declara la pandemia de COVID-19 y tres días después nuestro país decreta el estado de alarma nacional. Al día siguiente se contabilizaba un total de 109 casos acumulados en Canarias. Estos eran los casos confirmados detectados con la estrategia inicial, pero ahora sabemos que los casos reales debían de ser muchos más. El día 16 de marzo se comunican los primeros casos pediátricos de COVID-19 en Gran Canaria, la primera ola se venía encima y las islas se organizaban para enfrentarla. En la GAPGC se puso en marcha el Equipo de Intervención Domiciliaria para COVID-19 (EID), en el que se incluyó a pediatras con la idea de evitar en lo posible las visitas de casos confirmados o sus familiares menores de 15 años a los servicios de urgencias hospitalarios y extrahospitalarios de una manera injustificada. Se armó una sólida estructura de control y seguimiento de casos positivos y rastreo de sus contactos a nivel central, pero los centros de salud se sintieron abandonados y desprotegidos (escaseaba el material y los equipos de protección individual). En la primera ola apenas se detectaron casos pediátricos, ya que la estrategia diagnóstica buscaba la detección de casos graves o de potencial riesgo. Posteriormente, con la llegada de la segunda, los cambios en los protocolos de actuación permitieron medir de una forma más precisa el impacto de la pandemia en nuestras islas y nuevamente se evidenció cómo los niños, sospechosos al inicio de ser grandes transmisores de la enfermedad, tenían un bajo impacto en la epidemiología y efectivamente sufrían en la mayoría de los casos una forma asintomática o muy leve de COVID-19 (en consonancia con lo observado en otras regiones del mundo).

Si tomamos los datos de Gran Canaria como referencia a día 21 de mayo de 2021, se han diagnosticado 2.394 casos de COVID-19 pediátricos con prueba diagnóstica de infección activa (PDIA) positiva (10,7% del total). El grupo etario con mayor número de casos es el de 14 años y el pico de incidencia de casos pediátricos en 24 horas se estableció en 30 casos. La razón mayoritaria para la realización de test diagnóstico fue la existencia de un vínculo epidemiológico familiar o cercano (contacto estrecho de un adulto, caso confirmado COVID-19), representando el 88,3 % del total. Solo un 8,93 % de los casos pediátricos fue diagnosticado usando un test rápido de antígeno, algo lógico, al estar la mayoría asintomáticos. De hecho, solo 874 de 2.394 habían presentado síntomas en el momento de la entrevista clínica, la inmensa mayoría leves. Desde marzo de 2020 no más de una veintena de casos confirmados ha ingresado en el Hospital Materno Infantil de Las Palmas y ninguno de ellos ha requerido de cuidados intensivos en la isla de Gran Canaria (sí ha habido algunos pocos casos en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales de la isla de Tenerife). Aunque ha habido dos fallecidos con el diagnóstico de COVID-19 en edad pediátrica, en ambos la causa de la muerte fue el avance de la enfermedad neoplásica que padecían y no directamente la infección por SARS-CoV-2. Se ha detectado la presencia del virus en 67 pacientes (3 % del total) con enfermedades de riesgo en población pediátrica de la isla de Gran Canaria, superando la mayoría de ellos la enfermedad sin necesidad de ingreso hospitalario.

Como curiosidad, observamos en la tercera ola pandémica un incremento en el número de casos pediátricos en relación a las dos olas precedentes. También hemos constatado un aumento en el número total y porcentaje de casos que se han contagiado en el medio escolar, sin que ello suponga un fenómeno por el momento preocupante (siguen siendo relativamente infrecuentes los casos adquiridos en el medio escolar). Este hecho ha coincidido con la irrupción de nuevas variantes del virus en nuestro medio (especialmente B.1.1.7). Si existe asociación entre ambos hechos es algo que aún está por dilucidarse.

No sería justo dejar de comentar el esfuerzo por mantener informados a los profesionales de la pediatría realizado por el presidente de una de las sociedades científicas pediátricas de Canarias. Con la actualización semanal de los datos pediátricos y su difusión periódica a los asociados, ha facilitado que los pediatras puedan conocer a tiempo real el impacto que la pandemia ha tenido en los niños. Al menos en Gran Canaria, también se han potenciado las relaciones entre la pediatría de Atención Primaria y Hospitalaria, celebrándose reuniones periódicas para tratar los pormenores de la pandemia y su grado de afectación a los niños. Desde las sociedades científicas pediátricas se ha podido opinar y las autoridades sanitarias, al menos en Gran Canaria, se han mostrado receptivas a sus sugerencias en cuanto a las estrategias de detección de casos pediátricos, dando muestra de un dinamismo que ha permitido adecuar en todo momento los recursos a las necesidades observadas por los profesionales, hecho que es de agradecer y de reconocer públicamente.

Ahora que se van avanzando datos de seguridad e inmunogenicidad de las vacunas en población pediátrica, el dilema ético debería centrarse en si deberíamos vacunar antes a nuestros menores que a los adultos de edad avanzada de países de menor índice de desarrollo humano, quienes tienen muchas más posibilidades de morir por el virus. La desigualdad tan terrible que existe en el mundo y las pocas perspectivas de cambio, nos muestran ante nuestros ojos una realidad cruda (habitualmente escondida) que debería hacernos reflexionar y cambiar como sociedad, realizando gestos más solidarios con los que más sufren. Después nos extrañamos de que tantas personas dejen su lugar de nacimiento buscando una mejora en sus vidas.

Conclusiones

Canarias no ha vivido ajena a la pandemia, pese a que globalmente se ha visto menos afectada que otras regiones del país.

Los casos pediátricos de COVID-19 suponen un pequeño porcentaje del total y la mayoría cursan de forma asintomática o con sintomatología leve. El impacto de la pandemia en los servicios pediátricos hospitalarios ha sido muy bajo en relación con lo observado en adultos (especialmente en lo que se refiere a los cuidados intensivos).

El papel de los niños en la expansión de la enfermedad es muy discreto, ya que transmiten la infección de una forma menos frecuente y eficaz, hecho que se ha demostrado también en nuestro medio.

En tercera ola pandémica se produjo un incremento de casos pediátricos tanto en número como en porcentaje en Gran Canaria, coincidiendo con la irrupción de nuevas variantes de SARS-CoV-2.

El conocimiento del comportamiento de la pandemia en la población pediátrica por parte de los profesionales que se dedican a su cuidado es fundamental para un diagnóstico precoz y un correcto manejo de los casos de COVID-19. El dinamismo es vital para que las estrategias llevadas a cabo desde las autoridades sanitarias se adapten de forma eficiente a las necesidades cambiantes de la población en lo que se refiere a la COVID-19.

Las sociedades científicas pediátricas deben jugar un papel protagonista ante retos de salud como el presente, facilitando a los pediatras su labor diaria y velando por el interés de los más pequeños, aunque ponderando adecuadamente los efectos de la pandemia en cada estrato de edad y siendo responsables con el conjunto de la sociedad.

Bibliografía

  1. Estrategia de detección precoz, vigilancia y control de COVID-19. Ministerio de Sanidad. Gobierno de España. Actualizado a 26 de febrero de 2021. Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/COVID19_Estrategia_vigilancia_y_control_e_indicadores.pdf
  2. Estrategia de detección precoz, vigilancia y control de COVID-19. Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias. Disponible en: http://gapgc-centos01.scsgc.es/wp-content/uploads/2021/03/Procedimiento2019-nCoV-SCS_9.pdf
  3. Actualización de datos epidemiológicos COVID-19. Gobierno de Canarias. Disponible en: https://grafcan1.maps.arcgis.com/apps/dashboards/156eddd4d6fa4ff1987468d1fd70efb6
  4. COVID-19 pediátrico en cifras. SEPEXPAL. Disponible en: http://www.sepexpal.org/covid-19/covid-19-pediatrico-en-cifras-actualizado-a-15-de-octubre/
  5. Ludvigsson JF. Systematic review of COVID-19 in children shows milder cases and a better prognosis than adults. Acta Paediatr 2020; 109:1088-1095
  6. Munro APS, Faust SN. COVID-19 in children: current evidence and key questions. Curr Opin Infect Dis 2020; 33:540-547
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