Sandra Rocamora Salort, Patricia Cerrudo Borges, José Ramón Juliá Herrera, Valle Velasco
Sección de Neumología Pediátrica, Servicio de Pediatría, Hospital Universitario de Canarias, Tenerife


Resumen

El asma grave en pediatría es un problema de salud pública y un desafío para el facultativo. La última actualización de la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA 5.0) posiciona la terapia biológica en el Escalón 6 de tratamiento. El omalizumab es un anticuerpo monoclonal anti-IgE con 15 años de experiencia en la población pediátrica. Recientemente, nuevas opciones biológicas procedentes, principalmente, de la experiencia en la edad adulta, se han añadido al arsenal terapéutico pediátrico.

En este artículo revisamos la terapia biológica disponible para el tratamiento del asma grave en pediatría y exponemos nuestra experiencia clínica con el uso de omalizumab durante los últimos 8 años y sobre 14 pacientes. El uso de omalizumab se asoció con un descenso significativo del número de exacerbaciones moderadas-graves (p <0,05), con una disminución de la limitación funcional intercrisis (p= 0,014) y con la reducción de la dosis diaria de corticoides inhalados prescrita a los 12 (p= 0,014) y 24 meses (p= 0,025) del inicio del tratamiento.

El tratamiento biológico ha sido una herramienta útil, con capacidad de mejorar el grado de control del asma en nuestros pacientes afectos de asma grave.

Palabras clave: asma grave, tratamiento biológico, omalizumab, anti-IgE, pediatría

Abstract

Pediatric severe asthma is a public health problem and a challenge for the physician. The latest update of the Spanish Guide for Asthma Management (GEMA 5.0) positions biological therapy in Step 6 of treatment. Omalizumab is an anti-IgE monoclonal antibody with 15 years of experience in the pediatric population. Recently, new biological options, mainly derived from adulthood experience, have been added to the pediatric therapeutic arsenal.

In this article we review the available biological therapy for the treatment of severe asthma in pediatrics and present our clinical experience with omalizumab during the last 8 years (14 patients). Omalizumab was associated with a significant reduction in moderate-severe exacerbations (p <0,05), with a decrease in functional limitation (p= 0,014) and with a reduction in daily dose of inhaled corticosteroids prescribed at 12 (p= 0,014) and 24 months (p= 0,025).

Biological treatment has been an useful tool with the ability to improve asthma control in our patients with severe asthma.

Key words: severe asthma, biological treatment, omalizumab, anti-IgE, pediatrics


Abreviaturas

SAHOS: Síndrome de apneas-hipopneas del sueño; GCI: glucocorticoides inhalados; GCO: glucocorticoides orales; LABA: β2-agonistas de larga acción; AEMPS: Asociación Española del Medicamento y Productos Sanitarios; FEV1: Volumen Espiratorio Forzado en el primer segundo; FCV: Capacidad Vital Forzada; IL: interleucina; anti-IgE: anti-inmunoglobulina E; FeNO: Fracción de óxido nítrico exhalado; GEMA: Guía Española para el Manejo del Asma; GINA: Global Initiative for Asthma.


María es una niña de 7 años que acude a tu consulta. Padece asma, rinitis alérgica, dermatitis atópica y manifiesta sensibilización a los ácaros del polvo con niveles de IgE y eosinofilia elevados en sangre.

Su asma está mal controlada. A pesar de utilizar antagonistas de los receptores de los leucotrienos, corticoides inhalados en altas dosis y β2 adrenérgicos inhalados de larga duración presenta exacerbaciones respiratorias frecuentes y ha necesitado seis ciclos de esteroides orales en los últimos nueve meses.

Hasta el momento has reconsiderado y confirmado el diagnóstico de asma en tu paciente (has descartado otras enfermedades de características similares al asma que requirieran de otros tratamientos). Has identificado y modificado los factores que pueden contribuir a la falta de control del asma como las condiciones ambientales desfavorables (tabaco, alergenos, otros irritantes), la técnica de inhalación incorrecta, un bajo grado de adherencia al tratamiento e, incluso, has tenido en cuenta -y tratado- las comorbilidades del asma en tu paciente como la rinitis alérgica. Todo ello sin éxito. Ahora te preguntas si María es candidata a un tratamiento biológico para su asma.

Fármacos biológicos. Generalidades

Los tratamientos biológicos desarrollados para el asma son, principalmente, anticuerpos monoclonales humanizados que actúan sobre vías patogénicas del asma muy concretas. Representan una forma de medicina personalizada, muy precisa, que descansa en un adecuado conocimiento del fenotipo y del endotipo del paciente asmático1,2. Algunos autores han definido a estos tratamientos biológicos como “balas mágicas” dada su capacidad de actuar, selectivamente, sobre una diana patogénica muy específica3. El asma grave con inflamación Th2 (T2) y sin respuesta adecuada al tratamiento convencional es la indicación actual para el tratamiento biológico disponible en nuestros días4, 5.

El asma grave es un importante problema de salud pública y un desafío para el clínico. Constituye el 2-5% de los pacientes asmáticos en edad pediátrica6 y tiene una elevada morbilidad7, costes8 y riesgo futuro para el desarrollo de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)9. La nueva Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA 5.0, actualización de mayo 2.020) define el asma grave para los mayores de cincoi años como figura en la tabla 1 4.

Asma Grave: Tipos de Inflamación y Fenotipos

En líneas generales, y como novedad en la actualización GEMA 5.0, se han definido dos patrones inflamatorios para el asma grave: patrón T2 (presente en el asma alérgica y eosinofílica) y patrón no T2 y se han clasificado a los pacientes con asma grave (principalmente adultos) en tres fenotipos: T2 alérgico, T2 eosinofílico y no T2 (tabla 2).

En la población pediátrica parece predominar el fenotipo alérgico con un patrón inflamatorio T2 evidente4.

En la práctica clínica, la clasificación de los pacientes en fenotipos (característica/s observables del asma que pudieran estar asociadas a un determinado mecanismo subyacente llamado endotipo) es útil para poder identificar a los grupos de pacientes candidatos a recibir un tratamiento concreto.

Fármacos biológicos disponibles para la edad pediátrica

En la actualidad disponemos de dos fármacos biológicos para los pacientes asmáticos pediátricos mayores de seis años con inflamación T2: omalizumab, (anticuerpo monoclonal anti-IgE), disponible desde hace más de una década10 y mepolizumab, (anticuerpo monoclonal anti-IL 5; anti-interleucina 5), de reciente indicación pediátrica4,5. Existen otros fármacos biológicos disponibles para el tratamiento del asma grave en la edad adulta (reslizumab y benralizumab que bloquean el receptor de la IL-5 y dupilumab, un fármaco anti IL-4 e IL-13). Muchos más se encuentran en investigación y desarrollo, incluyendo opciones de tratamiento para la inflamación no T24,5.

Ambos fármacos deben ser prescritos por médicos con experiencia en el diagnóstico y tratamiento del asma grave y las guías internacionales y nacionales para el manejo del asma, (GEMA y GINA), los posicionan en el último escalón de tratamiento; escalón 6 para GEMA4 y escalón 5 para GINA5. En este escalón terapéutico, el tratamiento biológico es el de elección. Los corticoides orales se posicionan como tratamiento alternativo al tratamiento biológico.

Omalizumab

Omalizumab es un anticuerpo monoclonal que actúa sobre la Inmunoglobulina E. Se ensambla de forma selectiva a la IgE e impide que ésta se una a los receptores de alta afinidad celulares, reduciendo la cantidad de IgE libre disponible para desencadenar la cascada alérgica. Es un fármaco de administración subcutánea y de larga duración (entre 3-5 años siempre que se objetive beneficio clínico en las primeras 16-24 semanas de uso). Su dosificación está basada en los niveles de IgE sanguíneos (30-1.500 UI/ml) y en el peso del paciente (kg) y se administra cada dos o cuatro semanas (véanse las tablas de dosificación en la Ficha técnica del omalizumab, elaborada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios)11.

Omalizumab ha sido utilizado como un fármaco de uso hospitalario exclusivo pero, recientemente, ya puede ser administrado en los Centros de Salud o en el domicilio del paciente, previo adiestramiento en su administración y verificando, siempre, la estabilidad respiratoria del paciente, antes de cada dosis12. La mayor parte de las reacciones adversas descritas con su uso son leves (cefalea, reacción en el lugar de inyección, pirexia, dolor abdominal…) y los episodios de anafilaxia son excepcionales (≤0.2%)13.

Omalizumab ha demostrado eficacia terapéutica en niños mayores de 6 años con asma alérgica persistente grave y niveles elevados de IgE, insuficientemente controlada con dosis altas de esteroides inhalados y broncodilatadores de larga acción, reduciendo el número de exacerbaciones respiratorias y hospitalizaciones, mejorando la calidad de vida y disminuyendo la dosis de esteroides inhalados de mantenimiento14,15.

Mepolizumab

Mepolizumab es un anticuerpo monoclonal humanizado que actúa sobre la interleucina 5 humana (IL-5) con alta afinidad y especificidad. La IL-5 es la responsable principal del crecimiento, la diferenciación, del reclutamiento, la activación y de la supervivencia de los eosinófilos. Inhibe la actividad de la IL-5, bloqueando la unión de ésta a su receptor en la superficie del eosinófilo, y reduce la producción y la supervivencia de los eosinófilos4,5, disminuyendo el recuento de eosinófilos en sangre hasta en un 80-89%16.

La indicación de mepolizumab es posible para los niños mayores de seis años afectos de asma grave eosinofílico que presenten un recuento de eosinófilos en sangre ≥ 300 células/µL en los últimos 12 meses.

Es un tratamiento de larga duración y su vía de administración es subcutánea. Su dosificación depende de la edad: los niños mayores de 12 años recibirán 100 mg cada 4 semanas y, aquellos entre 6 y 11 años, recibirán 40 mg cada 4 semanas4,5. Los ensayos clínicos publicados con mepolizumab (principalmente en población con edad adulta) han demostrado disminución en las exacerbaciones respiratorias y en la dosis diaria de esteroides de mantenimiento14,17. Los efectos adversos comunicados son similares a los descritos con omalizumab destacando posibles interferencias en la infección por helmintos y por el virus herpes zoster14,17.

Fármacos biológicos. Experiencia en nuestro medio

A continuación, exponemos nuestra experiencia respecto al uso de fármacos biológicos en pacientes afectos de asma grave que han acudido/acuden a la consulta externa de Neumología Pediátrica del Hospital Universitario de Canarias en los últimos 10 años.

Hemos identificado catorce pacientes con criterios diagnósticos de asma grave, sin control, que han sido candidatos a terapia biológica. Todos ellos cumplen los criterios de asma grave definidos por la GEMA y se encontraban/encuentran en el escalón máximo del tratamiento convencional (escalón 6).

Metodología empleada

La metodología empleada ha sido observacional y retrospectiva, mediante la revisión detallada de las historias clínicas de los pacientes en su hospital de referencia.

La totalidad de los pacientes (n: 14) han participado en el análisis estadístico previo al inicio del fármaco biológico. En el análisis de respuesta al tratamiento biológico han participado 11 pacientes, al disponer de, al menos, 12 meses de seguimiento tras el inicio del fármaco que permita evaluar su eficacia. Tres de los pacientes, se han descartado del análisis por encontrarse en trámites para el inicio del tratamiento o por no disponer de un tiempo suficiente de seguimiento.

Recopilamos variables epidemiológicas y antropométricas, factores facilitadores para mal control (irritantes ambientales, técnica de inhalación, grado de adherencia), comorbilidades, grado de control clínico (presencia de tos y limitación del ejercicio físico intercrisis), parámetros de función pulmonar (espirometría y peak flow), número de exacerbaciones y gravedad (uso de GCO en domicilio, ingreso hospitalario y/o en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrico (UCIP), tratamiento farmacológico de base (combinación de fármacos y dosis de GCI prescrita),  características de la administración del omalizumab (dosis, intervalo y efectos adversos), biomarcadores para orientar el tipo de inflamación del paciente (IgE total, IgE específica, Prick test para pneumo-alergenos, FeNO, eosinofilia periférica, eosinofilia en esputo) en situación basal (previo al inicio del tratamiento biológico) y tras 12 y 24 meses de tratamiento.

El análisis estadístico comprendió la valoración descriptiva de los datos catégoricos nominales y ordinales como tabla de frecuencias absolutas y relativas en porcentaje y la comparación de datos cuantitativos pre y post tratamiento mediante una prueba de Friedman. Las variables continuas se muestran como la media y la desviación estándar (DE). Se consideró significativo un valor de p <0,05.

Características de los pacientes incluidos en el estudio

Las características de nuestros pacientes al inicio del tratamiento biológico se reflejan en la Tabla 3 y 4. La edad media al inicio del fármaco fue de 11,32 (DE 0,83) años con claro predominio en varones (5:2). Sobrepeso y obesidad fueron detectados en el 35,6% de la muestra.

La totalidad de nuestros pacientes presentó, al menos, una comorbilidad asociada y el 92,8% algún factor ambiental desfavorable, destacando la exposición al humo de tabaco en el 71,4% de los pacientes. La técnica de inhalación fue valorada como óptima en el 85,7% de los casos.

El grado de adherencia al tratamiento utilizado, previo al inicio del fármaco biológico, fue valorado por el médico responsable de forma subjetiva. Se consideró mala adherencia cuando las dosis -administradas por el paciente- se estimasen inferiores al 30% de las prescritas; regular adherencia: en torno al 50% de las prescritas; buena adherencia, en torno al 70% de las prescritas y muy buena adherencia, superior al 80% de las dosis prescritas. De esta forma, se clasificó la adhesión al tratamiento como: mala (42,9%), regular (35,7%), buena (14,3%) y muy buena (7,1%).

El 81,8% de los pacientes realizaron la espirometría forzada con valores de FEV1 dentro de la normalidad (volumen espiratorio forzado en el primer segundo > al 80% del valor de referencia para la población sana).

El estudio de biomarcadores detectó que todos los pacientes (n: 14) mostraban un patrón inflamatorio T2. Diez pacientes, (71,4%), cumplieron los criterios clínicos y analíticos para la prescripción de omalizumab según su ficha técnica: asma grave con sensibilización a alérgenos perennes evidenciada mediante técnicas Prick test o Rast e IgE sérica entre 30- 1.500 UI/mL. Cuatro pacientes, (28,5%), presentaron cifras de IgE superiores a 1.500 UI/ml. Nueve pacientes (64,3%) cumplieron, de forma simultánea, los criterios analíticos para la prescripción de omalizumab y de mepolizumab (recuento de eosinófilos en sangre ≥ 300 células/µL en los últimos 12 meses).

Características del fármaco biológico prescrito

Todos nuestros pacientes han recibido o reciben omalizumab como primer fármaco biológico prescrito, incluidos los cuatro pacientes con cifras de IgE superiores al límite recomendado para su administración, al no disponer de otra alternativa biológica en el momento de su indicación.  En la actualidad, siete pacientes están recibiendo tratamiento con omalizumab, un paciente recibe mepolizumab (tras pobre respuesta con omalizumab) y tres pacientes ya han finalizado el tratamiento con omalizumab.

En nuestra práctica clínica, la duración media del paciente en el escalón 6 de tratamiento previo al inicio de omalizumab fue de 26,8 meses (DE 6). La mayor parte de los pacientes (64,3%) mantenía tratamiento con una combinación de LABA + GCI a dosis altas + montelukast y 3 pacientes, (21,4%), asociaban, además, GCO. La dosis diaria media de GCI previa al uso del fármaco biológico fue de 1.608 µg de budesonida o equivalente.

La edad media al inicio del tratamiento anti-IgE fue de 11,3 años (DE 0,83), con un tiempo medio de gestión-dispensación del fármaco de 2,42 meses. En el 72,7% de los casos el fármaco ha sido/es administrado en el hospital y un 27,3% de los pacientes ya lo recibe en su centro de salud o domicilio. Hasta la fecha, el tiempo medio de uso del omalizumab es de 32,7 meses (DE 6,1) y el porcentaje de adherencia al mismo es del 85,7% (el cálculo de la adherencia se ha realizado comprobando las citas hospitalarias realizadas para tal fin). Las principales causas de fallo en la administración del fármaco han sido: reagudización respiratoria (62,5%) y la no asistencia al centro (37,5%).

Respecto a la dosis prescrita de omalizumab, cuatro pacientes (36,3%) recibieron una dosis coincidente con la indicada en ficha técnica; cuatro pacientes (36,3%) con niveles de IgE total superiores al límite recomendado, recibieron la dosis estimada para un nivel de IgE de 1.500 UI/ml y tres pacientes (27,3%) recibieron una dosis inferior a la indicada en ficha técnica (principalmente, por utilizar para su estimación, un peso menor al real por considerar el peso real -magnificado- por el uso de GCO). Durante el tratamiento, el 63,7% de los pacientes no modificaron su dosis, si bien, en el 36,3% (4 pacientes) fue incrementada en busca de un mayor beneficio clínico. En la actualidad, cuatro pacientes ya no reciben omalizumab (36,3%): tres pacientes finalizaron su periodo de tratamiento (27,3%) y en un paciente fue retirado por falta de eficacia (9,1%).

En cuanto a la seguridad del fármaco tan sólo un paciente presentó un evento descrito como reacción inflamatoria local leve (9,1%). Ningún paciente requirió de la suspensión o disminución de la dosis administrada por presentar efectos adversos.

El precio medio del tratamiento por paciente y año ha sido de 15.389,6 euros (DE 2.479,3).

Eficacia de Omalizumab en nuestros pacientes

Los resultados que evalúan la eficacia de omalizumab en nuestros pacientes se reflejan en la Tabla 5.

Clínicamente se objetivó una reducción significativa en el nivel de limitación física referido por el paciente (p: 0,014), predominando, con el uso del tratamiento biológico, el porcentaje de pacientes sin limitación funcional.

El número de exacerbaciones respiratorias, de intensidad moderada-grave con necesidad de GCO domiciliarios, también disminuyó significativamente. Los primeros 12 meses de tratamiento con omalizumab redujeron las exacerbaciones en un 46% respecto a las presentes el año previo al tratamiento biológico (p= 0,034). Tras 24 meses de tratamiento, las exacerbaciones se redujeron en un 64% respecto a las presentes durante los dos años previos al inicio del omalizumab (p: 0,014) (figura 1).

La función pulmonar medida por espirometría o mediante flujo espiratorio pico no mostró cambios significativos con el uso del tratamiento biológico.

La dosis diaria de GCI prescrita (µg de budesonida o equivalente) pudo reducirse de forma significativa. Al finalizar el primer año de tratamiento anti-IgE, la dosis prescrita de GCI se redujo un 14,4%, (p=0,014). Durante el segundo año de tratamiento la dosis prescrita de GCI pudo descenderse un 15,6% más, respecto al año previo, (p=0,024). (figura 2).

Tras el inicio de omalizumab, dos de los tres pacientes que requerían GCO pudieron destetarse y el tercer paciente mantuvo la necesidad de los GCO, obligando a la suspensión del tratamiento y al inicio de mepolizumab.

El recuento total de eosinófilos periféricos descendió significativamente tras el primer año de tratamiento, al igual que lo hizo la fracción de eosinófilos (%) en el segundo año del tratamiento. Los niveles de IgE, sin embargo, se mantuvieron sin cambios significativos.

Globalmente, el médico responsable y de forma subjetiva, estimó el grado de control alcanzado por los pacientes tras 12-24 meses de tratamiento biológico. Tres pacientes mantuvieron su enfermedad sin control, cuatro pacientes alcanzaron un control parcial y cuatro pacientes consiguieron un buen control. La mayoría de los pacientes, ocho de 11 pacientes (72,7%), pudieron mejorar su grado de control del asma con el tratamiento biológico empleado.

Limitaciones y reflexiones

A pesar de las limitaciones de nuestro estudio como son el pequeño tamaño muestral, el uso de información retrospectiva (que puede afectar la calidad de algunas variables) y la falta de estandarización en el número de visitas o en los exámenes complementarios durante el seguimiento de los pacientes, sí podemos observar que la terapia biológica para el asma grave con omalizumab en nuestro medio, ha sido una herramienta útil y segura. Ha aumentado el grado de control en la mayor parte de nuestros pacientes, mejorando su calidad de vida al reducir la limitación en la actividad física habitual, disminuyendo, significativamente, el número de exacerbaciones moderadas-graves domiciliarias y la dosis prescrita de corticoides (tanto de forma aguda, como de mantenimiento).

ConclusionesEs evidente que los tratamientos biológicos son herramientas útiles para el asma grave sin control, con capacidad de mejora al actuar sobre las vías patogénicas de la enfermedad. Sin embargo, no debemos olvidar que la mayor parte de nuestros pacientes afectos de asma conseguirán su control con las medidas básicas (modificando los factores ambientales e individuales desfavorables) y un tratamiento inhalado con corticoides a dosis bajas, de forma regular y administrado correctamente.

Bibliografía

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Tabla 1. Criterios de la GEMA 5.0 para definir Asma Grave -sin control- en pacientes mayores de 5 años4

  • Considerar ASMA GRAVE en los pacientes que requieran – – Considerar asma grave en los pacientes  que requieran tratamiento con una combinación de agonistas β2 adrenérgicos de larga acción (LABA) y GCI a dosis elevadas y/o GCO durante, al menos, seis meses en el último año.
  • Considerar asma grave con mal control ante la presencia de alguno de los siguientes ítems:
  1. Test de control del asma (ACT) < 20 o Cuestionario de control del asma (ACQ) > 1,5
  2. ≥ 2 exacerbaciones graves o haber recibido ≥ 2 ciclos de GCO (de ≥ 3 días cada uno) en el año previo
  3. ≥ 1 hospitalización por exacerbación grave en el año previo
  4. Relación FEV1/FVC < 0,7  o  FEV1 < 80 % del predicho, tras un tratamiento adecuado

GCI: glucocorticoides inhalados; GCO: glucocorticoides orales; FEV1: volumen espiratorio forzado en el primer segundo; FVC: capacidad vital forzada.

Tabla 2. Fenotipos de asma grave en la población adulta

Fenotipos Características Clínicas Biomarcadores Tratamiento
T2 Alérgico
  • Síntomas alérgicos y sensibilización alérgica (IgE específica o Prick test)
  • IgE específica
  • Periostina
  • Esputo con eosinófilos y neutrófilos
  • Citocinas Th2
  • Corticoides
  • Omalizumab
  • Anti IL-5
  • Anti R IL-5
  • Dupilumab
 

T2 Eosinofílico

  • Rinosinusitis
  • Poliposis nasal
  • Insensible o resistente a corticoides
  • Eosinófilos en sangre y en esputo
  • IL-5
  • Cistenil-leucotrienos
  • Anti-receptores de leucotrienos
  • Anti IL-5
  • Anti R IL-5
  • Dupilumab
No T2
  • Menor FEV1
  • Menor atrapamiento
  • Antecedente de tabaquismo
  • Esputo con neutrofilia o pauci-granulocítico
  • Activación Th17
  • IL-8
  • Azitromicina

(Tabla modificada de la referencia 4).
Anti R IL-5: Fármaco biológico que bloquea el receptor (R) para la IL-5 (Interleucina-5)

Tabla 3. Características de nuestros pacientes previo al inicio del tratamiento biológico

CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS

PRE-TRATAMIENTO CON OMALIZUMAB  (n: 14)

Edad (años) 11, 32 (DE 0,83)
Sexo (Relación hombre : mujer) 5:2
Edad al diagnóstico de asma grave (años) 9,97 (DE 0,73)
Valores antropométricos:  Media (DE)
Peso (kg) 45,41 (DE 3,82)
Peso (DE) 0,20 (DE 0,29)
Talla (cm) 144,88 (DE 4,14)
Talla (DE) -0,55 (DE 0,25)
IMC (kg/cm2) 21,11 (DE 0,97)
IMC (DE) 0,54 (DE 0,3)
Comorbilidad (%)
Alérgica
Rinitis alérgica 100%
Dermatitis atópica 71,4%
Alergia alimentaria 28,6%
No alérgica
Reflujo gastroesofágico 50%
Rinosinusitis crónica 14,3%
SAHOS 21,4%
Sobrepeso/Obesidad 35,7%
Trastorno de la deglución 7,1%
Malformación de la vía aérea superior 21,4%
Trastorno comportamiento/conducta 21,4%
Factores ambientales
Tabaco 71,4%
Animales 64,3%
Humedad 57,1%

Tabla 4. Características de nuestros pacientes previo al inicio del tratamiento biológico

Espirometría Forzada  
FVC (%) 93,7 (3)
FEV1 (%) 92,6 (3,1)
FEV1 / FVC 81,6 (2,3)
ΔFEV1 post BD (%) 6,2 (2,2)
Peak-Flow (L/min) 338 (21,4)
Síntomas Inter-crisis
Tos 78,6%
Limitación actividad física (deportiva)

–          Ausente

–          Leve

–          Moderada

–          Grave

21,4%

35,7%

21,4%

21,4%

Exacerbaciones 12 meses previos
Domiciliarias con uso de GCO 3,69 (DE 2,05)
Hospitalarias (no UCIP) 0,31 (DE 0,48)
UCIP 0,08 (DE 0,27)
Biomarcadores
FeNO (ppb) 39,8 (DE 6,1)
Eosinofilia sérica total (cel/mm3) 538,36 (DE 85,8)
Eosinofilia sérica (%) 7,9 (DE 1)
IgE total (UI/mL) 1.119,7 (DE 155,2)
IgE específica para alergenos (Rast)

(Positivo si > 30 UI/mL)

Ácaros: 83,3%

Epitelio animal: 16,7%

Polen: 0%

Hongos: 0%

Prick test para alergenos

(Positivo si > al control de histamina)

Ácaros: 100%

Epitelio animal: 50%

Polen: 21,4%

Hongos: 21,4%

Citología de esputo (patrón)

(cuantificado en 4 de 14 pacientes)

Eosinofílico: 50%

Neutrofílico: 25%

Pauci-granulocítico: 25%

Tabla 5. Respuesta al tratamiento con omalizumab

 

 

Pre-tratamiento Post-tratamiento

12 meses

P-valor Post-tratamiento     

24 meses    

P-valor
Tos inter-crisis 78,6% 50% 0,083
 

Limitación

Actividad Física

Deportiva

Ausente:  21,4%

Leve: 35,7%

Moderada: 21,4%

Grave: 21,4%

Ausente:  77,9%

Leve: 11%

Moderada: 11%

Grave: 0%

0,014 Ausente:  83%

Leve: 0%

Moderada: 17%

Grave: 0%

0,083
Exacerbaciones

(12 y 24 meses previos)

         
Exacerbación con uso de GCO en domicilio 12 m previos: 3,69 (2,05)

24 m previos: 6,36 (2,42)

2 (2,45) 0,034 2,29 (2,36) 0,014
Hospitalización 12 m previos: 0,31 (0,48) 24 m previos: 1,09 (1,51) 0,27 (0,65) 1 0,43 (0,54) 0,32
UCIP 12 m previos: 0,08 (0,27)

24 m previos: 0,27 (0,65)

0 0,31 0 0,15
Espirometría % (DE)
FVC (%) 93,7 (3) 94,2 (2,4) 0,48 88,7 (3,9) 0,1
FEV1 (%) 92,6 (3,1) 92,2 (3,2) 0,74 86 (5,4) 0,1
FEV1 / FVC (%) 81,6 (2,3) 81,8 (2,4) 0,48 80,4 (3) 0,95
ΔFEV1 post-BD (%) 6,2 (2,2) 8,8 (3,4) 1 10,1 (3,2) 0,18
Peak-Flow (L/min) 338 (21,4) 381 (23) 0,58 350 (30) 0,26
Biomarcadores (DE)
Eosinofilia sérica (cel/mm3) 538,36 (85,8) 303,3 (102,5) 0,014 336 (69,4) 0,18
Eosinofilia sérica (%) 7,9 (1) 4,9 (1,7) 0,18 3,9 (0,7) 0,025
IgE total (UI/mL) 1.119,7 (155,2) 1.266 (82,8) 0,65 859,2 (407) 0,65
GCI (dosis/día) (DE)
Dosis de GCI /día (µgr/día) 1.608 (385) 1.377 (593) 0,014 1.162 (473) 0,025

 

Figura 1. Número medio de exacerbaciones con necesidad de GCO en domicilio, previo al tratamiento con Omalizumab y tras 12 y 24 meses de iniciado

TTO: tratamiento

Figura 2. Dosis prescritas de GCI (µg/día de budesonida o equivalente), previo al tratamiento con Omalizumab y tras 12 y 24 meses de iniciado. Se representa la media y los límites para un intervalo de confianza al 95%

GCI: glucocorticoides inhalados. PRE-T: pre-tratamiento. POST-T: post-tratamiento. M: meses

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