La Sociedad Canaria de Pediatría de Santa Cruz de Tenerife participó el pasado jueves 28 de mayo en los actos conmemorativos del 125 aniversario de la fundación del Hospitalito de Niños, una institución que marcó un antes y un después en la atención pediátrica de Canarias y cuyo legado continúa vivo más de un siglo después.
La jornada comenzó con una ofrenda floral en el monumento dedicado al doctor Diego Guigou y Costa, situado en el parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife. Frente a este espacio de memoria y reconocimiento, representantes institucionales, profesionales sanitarios y miembros de la Sociedad Canaria de Pediatría depositaron flores en homenaje a quien hizo posible uno de los proyectos sanitarios más importantes de la historia de las islas.
Fue un momento de recogimiento y gratitud, íntimo y solemne a la vez, para recordar a una figura cuya visión transformó para siempre la atención sanitaria de la infancia en Canarias. Un gesto simbólico para reconocer una deuda histórica con quien entendió, antes que muchos, que los niños y niñas de Tenerife merecían un hospital propio.
Hace ahora 125 años, Diego Guigou y Costa impulsó la creación del Hospitalito de Niños, convirtiéndolo en el tercer hospital infantil de España. En apenas diez meses, aquel proyecto pasó de ser una aspiración compartida a una realidad que situó a Tenerife a la vanguardia de la pediatría nacional. Desde una isla en medio del Atlántico surgió una iniciativa pionera que contribuyó decisivamente al desarrollo de la atención pediátrica en nuestro país.
Pero la historia de los Guigou es también la historia de una vocación transmitida de generación en generación. Diego Matías Guigou Costa, hijo del fundador, nació en mayo de 1901, el mismo año en que se inauguró el Hospitalito. Formado en Medicina y especializado posteriormente en París, regresó a Tenerife para continuar la labor iniciada por su padre, dirigiendo el centro durante décadas y consolidándolo como una referencia para varias generaciones de familias canarias.
Su aportación trascendió el ámbito asistencial. En 1961 fundó la Sociedad Canaria de Pediatría, una institución que desde entonces ha trabajado de forma ininterrumpida por el desarrollo científico, formativo y profesional de la especialidad en el Archipiélago.
La conmemoración continuó con un acto institucional celebrado en el Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA), que reunió a autoridades, representantes de las administraciones públicas, profesionales sanitarios y personalidades vinculadas a la historia del Hospitalito y de la pediatría canaria.
Durante el encuentro se puso en valor la trascendencia histórica de una institución que ha contribuido durante más de un siglo al cuidado de la infancia y al acompañamiento de miles de familias canarias. Asimismo, se recordó la importancia del legado de los doctores Diego Guigou y Costa y Diego Matías Guigou Costa, figuras fundamentales para comprender la evolución de la pediatría en Canarias.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el reconocimiento realizado por la Sociedad Canaria de Pediatría a antiguos trabajadores del Hospitalito. Con este homenaje se quiso agradecer la dedicación, profesionalidad y compromiso de quienes contribuyeron, desde diferentes responsabilidades, al bienestar de miles de niños y niñas y al desarrollo de una institución que forma parte de la memoria colectiva de Canarias.
Para la Sociedad Canaria de Pediatría de Santa Cruz de Tenerife, este aniversario tiene un significado especialmente profundo. Nuestra entidad nació de la iniciativa de Diego Matías Guigou Costa, por lo que celebrar estos 125 años supone también mirar a nuestros propios orígenes, reconocer nuestras raíces y reivindicar los valores que han guiado a generaciones de pediatras: la dedicación, el conocimiento y el compromiso con la salud infantil.
Ciento veinticinco años representan mucho más que una cifra. Son generaciones de niños atendidos con profesionalidad y humanidad, familias acompañadas en momentos decisivos y profesionales que hicieron de la pediatría una auténtica vocación de vida.
El acto concluyó con un cóctel de confraternización que permitió compartir recuerdos, experiencias y reflexiones sobre el pasado, el presente y el futuro de la pediatría canaria. Un cierre simbólico para una jornada de homenaje que sirvió para renovar el compromiso con el legado de quienes dedicaron su vida al cuidado de la infancia y para reafirmar la responsabilidad de seguir construyendo una pediatría cercana, innovadora y al servicio de los niños y niñas de Canarias.



























